Ucrania se mantiene entre los países con uso agrícola más intenso: las tierras agrícolas ocupan alrededor del 56,8 por ciento del territorio. Esto refuerza el papel del agro como motor de exportación y como eje relevante para inversión en la etapa de recuperación.
Aun así, una gran proporción de suelo agrícola no equivale automáticamente a activos invertibles. Para el capital, lo decisivo es la gobernanza: derechos claros, regulación predecible y transparencia en arrendamientos, impuestos y reportes.
Qué indica el ranking para inversores
El conjunto de datos citado compara la proporción de tierra apta para agricultura por país. En este ranking, Bangladesh y Dinamarca lideran, mientras que Moldavia y Ucrania se ubican muy por encima del promedio mundial.
- Base competitiva: escala y calidad de suelo sostienen suministro para procesamiento y exportación.
- Más valor: el mayor potencial suele estar en almacenamiento, logística y procesamiento.
- Alineación con la UE: suben exigencias de cumplimiento, pero mejora la bancabilidad de proyectos sólidos.
El riesgo del uso informal de tierras
El informe también subraya una limitación: una parte significativa se cultiva fuera del marco legal. Estimaciones oficiales hablan de unos 4 millones de hectáreas en sombra, con pérdidas fiscales y competencia despareja.
Para inversores y financiadores, esto se traduce en un punto crítico de due diligence. Documentación limpia, contratos verificables y volúmenes transparentes serán cada vez más importantes para acceder a crédito, seguros y socios de exportación.
Qué vigilar a continuación
La inversión dependerá de avances en calidad del registro de tierras y reducción del uso informal. Si mejoran la aplicación y los datos, la ventaja de tierra puede convertirse en una cartera más amplia de proyectos agrarios escalables y listos para financiar.
