Dinamarca está pasando de ser un donante de ayuda militar a convertirse en socio industrial de Ucrania. El gobierno ha autorizado a la empresa ucraniana Fire Point a construir una planta de combustible para cohetes en Vojens, cerca de la base aérea de Skrydstrup, en el sur del país. La puesta en marcha está prevista para 2026 y la producción se destinará al armamento ucraniano.
Se trata del primer caso en la OTAN en el que un Estado no solo financia armas para Ucrania, sino que también abre su territorio a la industria de defensa ucraniana. Antes, Copenhague ya había asignado cientos de millones de coronas danesas para apoyar este tipo de proyectos y profundizar la cooperación industrial en defensa.
Para Ucrania, la planta en Dinamarca es una forma de asegurar parte de su producción lejos del alcance de los misiles rusos, sin perder control tecnológico. Para Dinamarca, es una apuesta estratégica por una alianza a largo plazo, el fortalecimiento de la base industrial de defensa de la Alianza y el acceso al know how ucraniano en misiles y drones.
Alrededor de esta instalación pueden surgir nuevas oportunidades de negocio en construcción especializada, ingeniería, soluciones de seguridad, logística y servicios de mantenimiento vinculados a la industria de defensa.
