En 2025 el sector bancario ucraniano mostró una combinación poco común: resultados de nivel récord junto con cargas operativas máximas. El crédito a empresas se aceleró, la calidad de activos mejoró y la rentabilidad se mantuvo fuerte, pero el año también dejó claro que la resiliencia tiene un coste creciente.
Para inversores y tesorerías corporativas, la pregunta clave para 2026 es si la oferta de crédito y el precio seguirán siendo favorables cuando suban la presión fiscal, los buffers de capital y posibles requisitos de reservas.
Lo que 2025 realmente demostró
Varios indicadores apuntan a una mejora estructural. La cartera de crédito empresarial creció 20 por ciento, sumando aproximadamente UAH 153 mil millones en diez meses. Los préstamos no productivos bajaron hacia 25 por ciento y el beneficio antes de impuestos del sector superó 2024 en 4,3 por ciento, además de ser alrededor de tres veces mayor que en 2021.
- Demanda real: las empresas siguen buscando financiación pese al riesgo de guerra.
- Mejor gestión del riesgo: menores NPL sugieren mejores estándares de originación y reestructuración.
- Límite operativo: los picos exigen más inversión en procesos, personal y seguridad.
Presión menos visible: costes y compresión de margen
La lección de 2024–2025 es que los gastos operativos crecieron más rápido que los ingresos y el margen tiende a comprimirse con la bajada de la tasa de política. Esto empuja a los bancos a competir por calidad de servicio y selección de riesgo.
Qué preparar para 2026
En 2026 pueden llegar reglas más duras: retorno de un impuesto sobre beneficios del 50 por ciento, buffers de capital adicionales y posible aumento de reservas sobre fondos captados. Esta combinación puede enfriar el apetito de crédito justo cuando se necesita financiación más barata y a más largo plazo para la recuperación.
- Para empresas: más diferenciación por sector, colateral, transparencia y flujos de exportación.
- Para inversores: priorizar bancos con ingresos por comisiones, capital bien planificado y disciplina de precios.
- Para operaciones: modelar escenarios conservadores de refinanciación y covenants.
En la práctica, 2026 favorecerá a compañías con gobierno sólido y reporting claro, lo que suele traducirse en mejor precio y plazos más largos.
