La Unión Europea compró el año pasado un récord de 9,9 mil toneladas de helado ucraniano por 33,9 millones de euros. El volumen creció treinta y dos por ciento frente a 2024 y los ingresos 41,8 por ciento, señal de un mayor valor medio por kilogramo.
La trayectoria es notable: en 2016 las compras europeas rondaban apenas cien toneladas; en 2022 llegaron a tres mil y en 2024 a 7,5 mil toneladas.
Una prueba para las exportaciones con valor añadido
El helado exige recetas estables, seguridad alimentaria, envases, laboratorio, almacenamiento refrigerado y una cadena de frío continua. Cada etapa crea empleo y valor en Ucrania antes de cruzar la frontera.
El resultado no cambia por sí solo toda la balanza exportadora, pero demuestra que los fabricantes ucranianos pueden competir en un mercado europeo maduro. Alemania y Polonia son puertas naturales pese a su fuerte producción local.
Algunas empresas construyen marca y distribución propias; otras fabrican para cadenas europeas con marca privada. La primera conserva identidad, pero requiere más inversión, mientras la segunda permite crecer más rápido.
El reto es mantener calidad, electricidad, leche conforme, certificación y logística. Si mejoran estas condiciones, quesos, mantequilla, yogur, bayas congeladas y confitería pueden seguir el mismo camino.
