Adaptarse no es recuperarse
Las empresas ucranianas miden productividad por producción, márgenes y disciplina operativa. La socióloga Yevheniia Blyzniuk, fundadora y CEO de Gradus, sostiene que debe añadirse otro factor: el estado emocional de los empleados.
Según Gradus, la proporción de trabajadores con alto estrés bajó de 52% a 47% en un año. Parece positivo, pero el riesgo es que las personas se acostumbran a la presión crónica sin recuperar realmente su energía interna.
La implicación cae
El problema ya se ve en la conducta. El 29% de empleados informa menor productividad, 28% se siente agotado desde la mañana, 26% carece de motivación incluso para tareas simples y casi una cuarta parte perdió interés por actividades antes satisfactorias. El 21% evita comunicarse con colegas.
Además, 71% de trabajadores ucranianos enfrenta circunstancias fuera del trabajo que consumen energía: riesgos de seguridad, incertidumbre, preocupaciones familiares, presión informativa y la carga emocional prolongada de la guerra.
El burnout es un problema de gestión
El agotamiento ya no es excepción. Solo 28% no muestra signos, mientras 56% tiene burnout parcial y 16% lo vive actualmente. La resiliencia mental pasa así de ser tema de HR a ser cuestión de productividad.
La confianza sigue estabilizando equipos: 58% confía en colegas y 56% en la dirección. Las empresas necesitan automatización e IA, pero también seguridad psicológica, cargas realistas y líderes capaces de proteger la energía humana.
