El Niño vuelve a mover los mercados de cereales y oleaginosas, y Ucrania podría aprovecharlo si logra mover físicamente la cosecha. El calor del verano europeo todavía no ha dañado de forma grave los cereales tempranos, pero ya se están acumulando pérdidas en maíz y eso abre una ventana para la oferta ucraniana.
La presión climática es desigual
Los meteorólogos australianos ven ya más de un 50% de probabilidad de un El Niño fuerte o muy fuerte desde agosto. El trigo suele ser el más perjudicado, el maíz suele reaccionar de forma más neutra y la soja incluso puede beneficiarse. India y Australia enfrentan los mayores riesgos, mientras que Argentina podría ganar y Brasil tener un impacto mixto según la región.
Europa ya empieza a reaccionar
Francia, España y el Reino Unido deberían sentir el mayor impacto, mientras que Alemania y Polonia tendrían una incidencia menor. El maíz en Hungría y Rumanía ya ha sufrido daños y los precios en Euronext han subido de 208 a 226 euros por tonelada. Eso mejora el entorno de precios para el grano ucraniano, aunque el verdadero cuello de botella sigue siendo el transporte.
Ucrania tiene producto, pero menos capacidad logística
Barva Invest calcula que Ucrania podría ofrecer más de 25 millones de toneladas a los mercados exteriores si la cosecha se confirma, pero la cadena exportadora ha perdido alrededor de 2 millones de toneladas de capacidad por los ataques continuos a elevadores, nudos ferroviarios, tracción y puertos. Al mismo tiempo, la colza se está orientando más a la transformación local debido al arancel de exportación, lo que mantiene más valor dentro del país y apoya las salidas de aceite y harina por vía terrestre.
Para productores y operadores, la conclusión es sencilla: el clima puede mejorar los precios, pero solo una logística fiable convertirá esa mejora en ingresos de exportación.
